Blog · Antes de tu primera sesión

¿Duele la EPI®? Qué se siente realmente durante la sesión

Lo que vas a notar, cuánto dura y por qué casi nadie sale diciendo que fue peor de lo esperado.

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Publicado el 14 de septiembre de 2026 · Por Arturo Chaparro Castaño, fisioterapeuta colegiado nº 2108 · 5 minutos de lectura

Sí, se nota. Sería mentirte decir lo contrario. Pero casi nadie sale de la camilla diciendo «esto es peor de lo que me esperaba» — y eso tiene una explicación.

Es, con diferencia, la pregunta que más nos hacen antes de una primera sesión de EPI®. Y entendemos por qué: has buscado en internet, has visto la palabra «corriente» junto a la palabra «aguja», y tu cabeza ha hecho el resto. Así que vamos a contarte exactamente qué va a pasar, minuto a minuto, sin adornos.

La respuesta corta

Durante los segundos en que pasa la corriente notarás un escozor intenso, caliente, muy localizado. No es un dolor punzante ni una descarga: la mayoría de los pacientes lo describe como «un ardor» o «como si me quemara por dentro» en un punto muy concreto.

Es desagradable. Dura poco. Y se controla.

Qué notas exactamente, paso a paso

La entrada de la aguja. Prácticamente nada. Las agujas son muy finas, y la mayoría de la gente ni se entera de este momento. Si te dan miedo las agujas, la buena noticia es que esta parte no es la que molesta.

La colocación. Aquí vamos guiados por ecografía, viendo la aguja en la pantalla mientras la llevamos hasta la zona exacta del tendón que queremos tratar. Puedes notar una presión sorda o un dolorcillo familiar, ese que reconoces como «sí, ahí es donde me duele». De hecho, que reconozcas tu dolor es buena señal: quiere decir que estamos en el sitio.

La aplicación de la corriente. Este es el momento. Escozor creciente durante unos segundos, con un pico, y luego baja. Y ya está.

Cuánto dura realmente

Cada aplicación de corriente dura unos pocos segundos. En una sesión hacemos varias, con pausas entre ellas. Sumando, el tiempo total en que notas escozor en una sesión completa rara vez llega al minuto.

Nos lo dicen mucho: «llevo dos años con este tendón y he pasado por todo; treinta segundos de escozor me parecen baratos». El contexto importa: cuando llevas meses sin poder correr, la escala con la que mides las molestias cambia bastante.

Y después: las 24 o 48 horas siguientes

Al levantarte de la camilla lo normal es que notes la zona algo dolorida y caliente, parecido a unas agujetas localizadas. Esa sensación suele durar entre uno y dos días y va bajando sola.

Es una respuesta esperable: forma parte del proceso que buscamos provocar en el tejido. Lo que te pediremos es que no tomes antiinflamatorios por tu cuenta esos días salvo que te lo haya indicado tu médico, precisamente porque podrían interferir con la respuesta que acabamos de generar.

Lo que sí harás es moverte. Te daremos ejercicio para hacer desde ese mismo día, porque, como explicamos en el artículo sobre las diferencias entre EPI® y punción seca, la aguja abre una ventana y es el trabajo de carga progresiva el que repara el tendón.

Qué hacemos nosotros para que se lleve mejor

Sesión de fisioterapia invasiva con agujas y electrodos y el ecógrafo al fondo en AC Fisioterapia Avanzada, Sevilla
El ecógrafo siempre al lado: vemos la aguja en pantalla y vamos directos al punto.

Quién no debería recibir EPI®

No es una técnica para todo el mundo. Entre las situaciones en las que no se aplica o hay que valorarla con especial cuidado están llevar marcapasos u otro dispositivo electrónico implantado, tener alteraciones de la coagulación o estar en tratamiento anticoagulante, presentar una infección o una herida en la zona a tratar, la epilepsia no controlada, el embarazo, o una fobia real a las agujas.

Esta lista no es para que te autodescartes leyendo un artículo. Es para que sepas que en la valoración te vamos a preguntar por todo esto, y que si algo lo desaconseja, te lo diremos y buscaremos otra vía. Tenemos más herramientas.

Una última cosa

La EPI® no es un tratamiento mágico, y conviene decirlo claro. En las tendinopatías, el ejercicio pautado y progresivo es el pilar del tratamiento: es lo que devuelve al tendón su capacidad de soportar carga. La aguja es una ayuda — muchas veces una ayuda muy útil para desatascar un tendón que lleva meses parado —, pero es una parte del plan, no el plan entero.

Si tienes dudas sobre si tu caso es de EPI® o de otra cosa, lo sensato es una valoración. Se tarda menos en verlo que en seguir buscándolo en internet.

· Puedes comprobar que quien te trata es fisioterapeuta colegiado en el censo público del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España.

Preguntas frecuentes

¿Se puede poner anestesia para la EPI?

No se utiliza anestesia. Por un lado porque la molestia dura pocos segundos y no lo justifica, y por otro porque necesitamos que nos digas lo que notas: tu respuesta durante la sesión nos da información sobre si estamos en el punto correcto.

¿Puedo conducir o volver al trabajo después?

Sí. La EPI no afecta a tu capacidad de conducir ni de hacer vida normal. Notarás la zona dolorida como unas agujetas, pero no hay ninguna limitación para tu día a día.

¿Puedo entrenar después de una sesión?

Casi siempre sí, pero adaptando la carga. De hecho te daremos ejercicio para hacer desde ese mismo día, porque es la parte que repara el tendón. Lo que no recomendamos es volver de golpe a la actividad que te lesionó.

¿Y si no aguanto la molestia?

Paramos. Te explicamos antes de empezar cómo avisarnos, y si en algún momento quieres parar, se para. No pasa absolutamente nada: hay otras herramientas y buscaremos la que mejor se adapte a ti.

¿Cuántas sesiones voy a necesitar?

Depende del tendón, del tiempo que lleve la lesión y de cómo respondas tú: hay quien nota cambios desde la primera sesión y quien necesita más tiempo, y eso no significa que vaya peor. Solemos protocolizar la EPI una vez por semana, y si la zona a tratar es amplia puede pautarse más de una aplicación en distintos tejidos de esa misma zona. Reevaluamos con ecografía en cada sesión y ajustamos el plan según lo que veamos.

Contenido revisado por Arturo Chaparro Castaño, fisioterapeuta colegiado nº 2108 por el Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía y director clínico de AC Fisioterapia Avanzada. Última revisión: septiembre de 2026.
Esta información es divulgativa y no sustituye una valoración presencial por un fisioterapeuta colegiado. Centro sanitario NICA 65613.

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