Blog · Técnicas invasivas
Dos agujas, dos objetivos distintos. Te explicamos cuál resuelve qué.
Inicio › Blog › EPI o punción seca
Las dos usan una aguja. Las dos las aplica un fisioterapeuta. Y ahí termina el parecido: buscan efectos distintos, se aplican en tejidos distintos y resuelven problemas distintos.
En la clínica nos preguntan casi a diario si la EPI® es «lo mismo que la punción seca, pero más caro». La pregunta tiene todo el sentido del mundo: desde la camilla, las dos se parecen bastante. Pero elegir mal entre una y otra es la diferencia entre resolver una lesión y estar seis meses dando vueltas. Así que vamos a explicarlo despacio.
En ambas técnicas se introduce una aguja fina a través de la piel hasta el tejido que queremos tratar. La diferencia está en qué hace la aguja una vez dentro:
Dicho de otra forma: una trabaja el músculo, la otra trabaja el tendón. Son herramientas de cajas distintas.
La punción seca ataca los llamados puntos gatillo miofasciales: pequeñas bandas tensas dentro de un músculo que duelen a la presión y que, muchas veces, refieren dolor a distancia. El caso típico es el trapecio que duele en el cuello pero manda el dolor a la sien.
Al entrar con la aguja en esa banda buscamos una respuesta de espasmo local — una pequeña sacudida involuntaria del músculo — tras la cual la tensión suele ceder. No es magia: es un reflejo.
La usamos sobre todo en contracturas que no se sueltan con terapia manual, cervicalgias de escritorio, dolor lumbar de origen muscular y sobrecargas del corredor en gemelo o glúteo. La sesión dura pocos minutos por músculo y lo habitual es notar algo parecido a unas agujetas durante uno o dos días. Puedes ver todo lo que incluye nuestra fisioterapia manual y punción seca.
La EPI® está pensada para un problema muy concreto: el tendón degenerado. Y aquí hay que deshacer un malentendido que arrastra medio mundo.
Cuando un tendón lleva meses doliendo, casi nunca está inflamado. Está degenerado: sus fibras han perdido organización y el tejido se ha vuelto desestructurado. Por eso los antiinflamatorios dejan de funcionar, y por eso el reposo por sí solo no lo arregla.
Lo que hace la corriente galvánica es provocar una respuesta biológica controlada en esa zona degenerada, con la idea de que el organismo vuelva a poner en marcha un proceso de reparación que se había quedado a medias.
Y hay un detalle que no es negociable: la EPI® se aplica siempre con control ecográfico. La zona degenerada de un tendón puede medir unos pocos milímetros. Aplicarla «a ciegas», por referencias anatómicas, es tratar un punto que no sabes si has alcanzado. En nuestra clínica va siempre guiada con ecografía musculoesquelética, viendo la aguja en pantalla en todo momento. Puedes ver el detalle de la técnica en nuestra página de EPI® en Sevilla.
La empleamos sobre todo en tendinopatías que llevan tiempo: rotuliana, aquílea, epicondilálgia (el mal llamado codo de tenista), fascitis plantar cronificada y algunas pubalgias.
La regla corta, para entendernos: si el problema está en el músculo, punción seca; si está en el tendón y lleva meses, EPI® ecoguiada.
La regla larga es que esto no se elige por catálogo. Se elige después de una valoración en la que vemos cómo te mueves, qué te duele exactamente y, cuando hace falta, qué se ve en la ecografía. Hay pacientes que llegan convencidos de que necesitan EPI® y salen con un plan de ejercicio y terapia manual. Y al revés.
Esta es, probablemente, la idea más importante del artículo, y la que menos se cuenta en las consultas.
En el tratamiento de las tendinopatías hay hoy un consenso amplio: el ejercicio pautado y progresivo es el elemento fundamental. No es el complemento, ni un par de ejercicios que se mandan «para casa» al terminar la sesión. Es la parte que reorganiza las fibras del tendón y le devuelve su capacidad de soportar carga.
Tanto la punción seca como la EPI® hacen algo valioso: reducen el dolor y mejoran las condiciones del tejido durante un tiempo. Abren una ventana. Pero es el trabajo de carga progresiva el que aprovecha esa ventana y consolida el resultado. Sin esa segunda parte, el alivio dura lo que dura.
Por eso, si alguien te ofrece diez sesiones de aguja sin preguntarte cuánto corres, a qué te dedicas, cómo duermes o qué has probado ya, desconfía. Y si te promete que una técnica va a curarte el tendón por sí sola, más todavía.
En nuestros tratamientos la aguja nunca va sola: va acompañada de un plan de ejercicio que empieza el mismo día y que se ajusta sesión a sesión según cómo vayas respondiendo.
· Puedes comprobar que quien te trata es fisioterapeuta colegiado en el censo público del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España.
No. Coinciden en que ambas usan agujas finas, pero nada más. La acupuntura parte del marco teórico de la medicina tradicional china y trabaja sobre puntos de meridianos. La punción seca es una técnica de fisioterapia que actúa sobre puntos gatillo miofasciales identificados por palpación, con un objetivo mecánico concreto sobre ese músculo.
Son molestias distintas y difíciles de comparar. La punción seca produce una sacudida breve del músculo y agujetas al día siguiente. La EPI produce un escozor durante los segundos que dura la corriente. Ninguna de las dos es agradable, pero ambas son perfectamente tolerables y duran poco.
Depende del tejido, del tiempo que lleve la lesión y de cómo responda cada persona. Hay pacientes que notan cambios desde la primera sesión y otros que necesitan más tiempo, así que no damos cifras de entrada: sería engañarte. Lo que sí solemos protocolizar es la EPI una vez por semana, y cuando la zona a tratar es amplia puede pautarse más de una aplicación en distintos tejidos de esa misma zona. Reevaluamos con ecografía sesión a sesión y ajustamos el plan según lo que veamos.
Son técnicas invasivas reservadas a fisioterapeutas colegiados con formación específica en punción seca o en electrólisis percutánea. Puedes comprobar que quien te trata está colegiado en el censo público del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España.
No. El fisioterapeuta es un profesional sanitario de acceso directo, así que puedes pedir cita para una valoración sin pasar antes por otro profesional. Si durante la valoración detectamos algo que se sale de nuestro ámbito, te lo diremos y te orientaremos.
Pide tu valoración inicial. Sin compromiso, con toda nuestra atención puesta en ti.
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